Realmente, con El Preso se nos fue un artista muy completo. Además de sus dotes de gran actor, Vicente La Russa pintaba y cantaba como pocos. Hasta se dio el gusto de hacerlo junto a Plácido Domingo durante un programa de "Polémica en el Bar", el ciclo que lo llevó a la fama. Dicen que ese día, no le daba bola a nadie. Y no era para menos...
Yo logré conocerlo muy bien a través de Juan Carlos Altavista, mi suegro, el genial Minguito, y con los años tuve la enorme dicha de trabajar con él en el ciclo que fue uno de los más exitosos de toda la historia de la televisión argentina, que fue "Polémica en el bar".
Uno nunca se cansa de reconocer y afirmar que Vicente tenía un talento extraordinario. Pero sobre todas las cosas, Vicente era un bohemio, vivía para la bohemia. Su forma de ser, su estilo era muy particular, era un bonachón como pocos.
Sinceramente, me duele mucho que en los últimos años no haya sido tenido en cuenta por la televisión. No sé si habrá sido porque realmente no lo tuvieron en cuenta o porque nunca le cuajó lo que le terminaban ofreciendo. Pero lo cierto es que su ausencia de la tele fue una verdadera injusticia y una gran lástima, porque Vicente tenía mucho para seguir dando y enseñando.
No era un tipo difícil; era un tipo con un carácter especial al que había que saber entrarle. Pero los que lo conocimos bien de cerca lo sabíamos. Era una persona muy tranqui, serena y profundamente amante de su familia y de los valores.
Dentro de este laburo tenía una especialidad que no todo el mundo tiene, que es la de ser un partenaire. Lo de Vicente no se trataba de “ser segundo de”, sino lo contrario, lo suyo era erigirse como un partenaire de lujo. Ese fue su gran mérito. Construyó parejas increíbles y maravillosas que hicieron descostillarse de la risa a varias generaciones. Formar una dupla con Mingo, en el sketch de "La Voz del Rioba"; trabajar con el Negro Olmedo en "Rogelio Roldán" y "El Dictador Costa Pobre" era algo muy difícil de alcanzar para un supuesto partenaire, y él lo hizo con un profesionalismo y una solvencia envidiables. "La Voz del Rioba" fue algo majestuoso, era algo maravilloso ver cómo se la pasaban discutiendo y discutiendo para intentar elegir al entrevistado que, finalmente, terminaba siendo cualquier otro personaje menos el que habían pensado en un principio. Realmente, con Minguito armaron una dupla exquisita. Tuvieron reportajes históricos, como el que le hicieron al maestro Mariano Mores, en el que todos terminaron chupados y fumando habanos. Mucha gente venía al piso a presenciar el sketch, porque era algo glorioso y una vez Vicente tuvo una reacción muy con la impronta de él. El sketch terminaba con los dos discutiendo y peleándose. Cuando Altavista le tiró la segunda chancleta, Vicente se tiró de espalda contra el decorado y le dijo: “Vos no sos mi padre para pegarme”, con esa voz tan particular que despertó la risa de Minguito y de todos los que estaban en el piso. No pudieron seguir adelante con la grabación por la risa. El éxito de ese sketch fue tan grande que terminó convirtiéndose en revista y, más tarde, en una sensacional serie de figuritas.
Sin duda que con la ida de Vicente, se nos va otro artista de gran calidez, de gran humildad, de gran sencillez. Un actor que respetaba el oficio como muy pocos profesionales.
El Preso tenía una cosa muy particular que a mí me apasionaba: era un sabedor de muchas cosas. Uno se daba cuenta de que no era sanatero, que realmente sabía mucho de todo, especialmente de música lírica y de pintura. Era muy amigo de los amigos, tenía una costumbre que lo acompañó durante toda su vida: Vicente vivía en Vicente López, a pocas cuadras del Puente Saavedra, y era muy amigo de todos los médicos y auxiliares del Hospital de Vicente López, a los que visitaba todos los días y los invitaba a almorzar para agradecerles lo que hacían por él, por su familia y por sus amigos.
A medida que van pasando los años, cada vez más integrantes de las primeras mesas de "Polémica" se van juntando arriba. Ya tenés la mesa armada, por lejos, con Alberto Irizar, Minguito, Porcel, Fidel Pintos, Javier Portales, Alberto Olmedo, Mario Sánchez, Carlos Carella y Luis Tasca. Creo que faltaba Vicente... Bueno, lamentablemente, todo llega, y Vicente fue llamado para reunirse. Ahora, la mesa, arriba, con Vicente está completa. La están pasando bien, mientras nosotros los extrañamos.
Quiero aprovechar esta dolorosa oportunidad para despedir a un gran artista, pero, primero, a una gran persona, a un tipo muy sencillo, muy simple, que supo tomar la vida como tal: sencilla y simple, aprovechando lo mejor que pudo sacarle a las cosas a lo largo de una carrera que fue brillante.
Negrito querido, sinceramente no tenía noticias de que estabas enfermo, mucho menos tan grave. Seguramente, fiel a tu estilo, decidiste mantenerlo bajo el silencio y la complicidad de tu familia. Y lo respeto, y me parece que si para vos era lo más correcto, para nosotros tambíén lo fue. Hasta siempre, Preso. Andá, que allá arriba te estaban esperando para recuperar la sonrisa con tus improntas. Saludos a la barra...
Miguel Angel Rodríguez
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