"Celina Rucci tiene cara de tránsito lento…” disparó Moria Casán durante una entrevista y el tema se puso en el tapete. ¿Qué es exactamente el tránsito lento? No, no es congestionamiento de vehículos. Ni tampoco lo que cada cambio de quincena amarga a los conductores. Mi abuela decía “estás seca de vientre” y ahí nomás amenazaba con una cucharada de aceite de castor o en el mejor de los casos, leche de magnesia… A ese trastorno intestinal se refiere Moria. Al estreñimiento o constipación. Un desorden fisiológico que afecta principalmente a las mujeres y a los niños. Y que suele agravarse durante el verano cuando se cambian los hábitos alimenticios e incluso el sanitario. Y que invaden los comerciales de TV. Los efectos son variados y van desde mal humor, hinchazón, pesadez, dolor de cabeza y abdominal, hasta otros más severos como hemorroides, fisuras anales o impacto fecal. Aunque puede ser el síntoma de una enfermedad subyacente como: divertículos, diabetes, cáncer de colon, mal de Parkinson, esclerosis múltiple y depresión. También lo provocan: el embarazo, ciertos remedios y la vida sedentaria.
“Ir de cuerpo” regularmente posibilita liberar toxinas del modo más rápido y eficaz, a su vez que evita la acumulación de “residuos” en el organismo. Por eso si tiene menos de tres deposiciones semanales preste atención a los consejos simples que le ofrecemos para que regularice su actividad intestinal.
1 Sumar verduras a la dieta
Es indispensable añadir a las comidas la mayor cantidad de verduras frescas o cocidas. No hervidas, sino “blanqueadas” (pasadas solo un minuto por agua hirviendo) para que no pierdan sus valores vitamínicos. Acelgas, brócoli, calabaza, zucchini, zanahorias, repollitos de Bruselas y espinaca cruda.
2 Ingerir frutas
Lo ideal es comer las que aportan fibras como: manzanas, duraznos, mandarinas, naranjas, frambuesas y kiwis. Ya sean enteras o en licuados.
3 Incorporar frutas secas
Como son muy energéticas su consumo debe ser razonable: ciruelas, uvas pasas y frutos secos oleaginosos: como nueces y almendras. Antes del desayuno, 2 o 3 ciruelas o 2 o 3 nueces.
4 Aumentar los líquidos
Se debe tomar al menos 2,5 litros de agua por día. Favorece la función renal, la sudoración y la evacuación. Se sugiere jugos naturales con el zumo.
5 Añadir más cereales
Los cereales son ricos en fibra. Se los puede ingerir en mixe con yogures, en panes de salvado, centeno y avena. En sopas o ensaladas.
6 Beber infusiones de plantas digestivas
Después de cada comida tomar una infusión de: manzanilla, boldo, cilantro o menta poleo. Sin azúcar ni edulcorante.
7 Fraccionar la dieta
Realizar pequeñas ingestas cada dos horas favorece la puesta en funcionamiento del aparato excretor.
8 Evitar ciertos alimentos
No a los astringentes como: pan tostado, huevos duros, membrillo, vino tino y té.
9 Moverse más
Las caminatas y los ejercicios aeróbicos, estimulan el proceso intestinal.
10 Hábitos higiénicos
Adoptar la costumbre de tomarse “su tiempo” para ir al baño. Relajarse. Ir todos los días a la misma hora. Los intestinos funcionan por reflejo y hay que estimularlos. Pruebe y verá los resultados: una mejor expresión, menos “pancita”, buen humor y un problema menos.
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