Edición 1464 ///// 18 de Julio de 2007
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Y un día Mariana se fue de la casa de Pablo
Descubrimos la verdadera historia de amor de los chicos de la publicidad que todos comentan.

La publicidad empieza cuando Mariana deja un cepillo de dientes en la casa de Pablo, pero la historia real tuvo otro comienzo. La pareja que protagoniza la publicidad de la que todos hablan no se conoció en el casting de actores al que convocó Renault cuando se estaban buscando las caras para su campaña televisiva sino mucho antes. “Pablo”, un actor que en realidad se llama Martín Crespo, le confesó a Semanario que con “Mariana” (Natalia Günter) vivió una historia a la que definió como “buena mientras duró”. “Entre nosotros hubo un par de cenas, alguna que otra película que miramos juntos y luego encontronazos y desencuentros. Tenemos vidas muy distintas y no nos vimos más”, asegura el joven.

La verdadera historia de amor de los chicos del aviso empezó en el casting de otra publicidad. “Natalia me dijo: ´Vos vas a quedar seleccionado´ y ¡justo quedé!”, recuerda él. El destino quiso que empezaran a salir, que se pelearan y que, meses después, Renault los volviera a juntar. “Cuando fui a la prueba de vestuario de la publicidad del auto y la vi a ella, no lo pude creer. Regulé mal porque era justo la que hacía de Mariana y conmigo”, confiesa Martín. “Jamás en la vida pensé que nos pudiéramos reencontrar y mucho menos para interpretar la vida de una pareja...”

En esa pareja ficticia, Mariana deja en la casa de Pablo un cepillo de dientes y luego, una crema anti age, la ropa de invierno, un sofacama y demás cuestiones. La idea de los creativos que trabajaron en la publicidad era transmitir complicidad. Y vaya si lo lograron... Fabián Wencelblat, director de cuentas de la agencia que filmó el comercial (Publicis Graffitti) cuenta: “Una de las ideas que nos propusimos -aunque fuera casi imposible- era que los protagonistas fueran pareja en la vida real, ya que esto facilitaba mucho el acting. Pero nosotros no sabíamos de su vínculo previo.”

De hecho, se enteraron cuando los llamamos para esta nota.

El inesperado encuentro de Martín y Natalia en el set de filmación fue así: “Al principio nos quedamos los dos en silencio. Después dijimos: ´Bueno, si tenemos que estar trabajando juntos, hagámoslo lo mejor posible´. Al final, salió todo bien y nos divertimos mucho”, recuerda Martín. La diversión incluyó a Mariana copada con un almohadón-panza debajo de su vestido y la tortuosa repetición de una escena en la que Pablo llegaba a su casa y se tropezaba con un sofá que su novia había instalado en el living.

Las delicias de la vida conyugal

“Yo tenía que hacer que me tropezaba y caía arriba de una colchoneta. En la repetición número veinte erré, me hice pelota contra el piso y se mataron todos de risa!”

Para los verdaderos Mariana y Pablo, la mejor escena fue la de la crema anti age porque tuvieron que abrazarse y caer juntos en una cama. Por entonces, por su cabeza pasaba que “cualquier similitud con escenas de la vida real es mera coincidencia” pero, profesionalismo mediante, controlaron sus risas, sus incomodidades y nadie sospechó nada.

Insospechada resultó también la repercusión que alcanzó la publicidad de Renault Logan. La canción ahora puede bajarse a teléfonos celulares como ring-tone y en Internet hay páginas en las que distintas personas construyen su propia versión de la historia de “Mariana y Pablo”. Es que convengamos que esto de que una mujer empiece dejando un cepillo de dientes en la casa del novio y luego “vaya por más”, es bastante habitual.

“Con mis amigos siempre nos reímos sobre eso de que te dejan el cepillo porque es casi una señal. Justo antes de filmar ese comercial, a mí me habían cargado porque una mina se había dejado en casa uno. Mis amigos me dijeron: ´Se te va a instalar´”, cuenta entre risas el protagonista de la historia.

Sin embargo, para Martín la convivencia en pareja no resulta tan traumática como en el comercial. “Mi experiencia personal es casi como la de la publicidad. Primero me han dejado un cepillo de dientes y después en mi botiquín del baño se multiplicaron las cremas anti age y los perfumitos. Soy muy permisivo así que tengo algo de ´Pablo´ pero ¡no estoy esperando un hijo!”. La aclaración va porque desde que filmó el comercial, todos le preguntan cómo anda el varoncito. Sobre todo en su Paraná natal. Desde allí y desde la facultad de ciencias médicas de Rosario, a Martín le llueven mensajes sobre su supuesta paternidad. Si bien ahora es actor y en su currículum tiene años de estudio con Carlos Gandolfo y Raúl Serrano, una obra de teatro sobre textos de Federico García Lorca y varias publicidades, Martín cursó seis años de odontología de Rosario y más de uno lo recordó gracias a Renault.

El padre de un apuro (y no de una convicción) que se pinta el comercial es en realidad un bohemio que tiene televisor pero elige prenderla sólo para mirar películas. Por eso el “boom” de la publicidad lo tocó recién hace una semana, cuando, cansado de que le pregunten por “el nene”, decidió entrar a Internet y ver la publicidad porque... ¡jamás la había visto en la tele! Para las chicas que tengan interés en convertirse en la verdadera “Mariana” de la vida de Martín va un dato: está soltero y lleva un año y pico sin novia a la vista. Y para Natalia, va una frase del mismísimo Martín: “Después que nos reencontramos dijimos de ir a cenar. Yo dije que llevaba el vino pero todo quedó ahí y no volvimos a hablar...” Chicos, ¿para cuándo el varón?

Mariana Comolli
Fotos: Eduardo Giménez
Agradecimientos: Renault Argentina, Talk Ability Pr Activation, Pepe Le Piu y Avril.

 
“Me encantaría tener un hijo”, dice el protagonista de la publicidad de Renault Logan al que todos le preguntan cómo anda “el varón”.
 
El rodaje llevó dos días y la gente de Renault nunca supo que los actores habían tenido una historia en la vida real.
 
 
 
   

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